Inspirada por el Día de las Madres y por el especial que la revista traerá en su próxima edición sobre mujeres, tuve la oportunidad de hablar con la colombiana Nuria Escarpa Torre-Marín, directora del Centro de Apoyo a Mujeres Emprendedoras (Came) (www.camemedellin.com) de Medellín. La iniciativa es nueva, todavía no ha completado un año, pero ya congrega un número considerable de ‘asociadas’: más de 350, que reciben todo tipo de entrenamiento para fortalecer su condición de empresarias.
A pesar de sentirme impresionada con la disposición y optimismo de Nuria, no pude evitar preguntarle si acaso era necesario crear un grupo exclusivamente femenino para generar nuevos y mejores emprendedores. Y Nuria fue enfática: “Sí, es necesario y hace toda la diferencia”. En primer lugar, por la importancia de asegurar no solamente la capacitación técnica de esas mujeres – en temas como mercadeo y finanzas– sino que también su autoestima. “Muchas de esas mujeres también tienen que responder por el papel de madre y esposa, y a veces tienen miedo hasta de llegar al banco para pedir un préstamo”, afirma.
Otra característica positiva destacada por Nuria es la espontánea tendencia a generar redes y alianzas entre ellas, “cosa que en grupos mixtos no solía pasar”, comenta.
Y a ti, ¿qué te parece ese tipo de experiencia? ¿Crees que las mujeres desarrollan mejor su capacidad para emprender cuando están en un grupo exclusivamente femenino?
Solange Monteiro

