Escribe: Solange Monteiro (AméricaEconomía, Santiago).
Ya decía el antiguo refrán popular que la “ocasión hace el ladrón”. Una imagen que cae como guante a la mano, cuando observamos los beneficios que la popularización de los sistemas de compra pública on-line lleva a las Pymes de muchos países de la región: el estímulo a la inclusión digital de esos pequeños emprendedores, que sienten la necesidad de un mayor contacto con Internet para participar de las licitaciones electrónicas.
Brasil es un buen ejemplo. En ComprasNet (www.comprasnet.gov.br), del Gobierno Federal, las Pymes fueron responsables del 48% del total contratado por el sistema en 2007, o R$ 8.000 millones (cerca de US$ 4.614 millones). Ese número toma una proporción aún más importante si consideramos que el sistema electrónico ya representa el 70% del total de licitaciones de bienes y servicios del gobierno, dejando a un lado la burocracia y la lentitud del sistema tradicional (para hacerse una idea, el proceso completo de contratación on-line tarda cerca de 17 días, mientras que en el sistema tradicional sólo la cotización de los precios tarda 90 días).
Hay importantes factores que llevan a ese resultado. Uno de ellos es la reducción del costo de participación por el sistema electrónico, que permite al pequeño empresario participar sin tener que salir de su oficina. Pero lo más importante, seguramente, es la entrada en vigencia de la Ley General de las Micro y Pequeñas Empresas, que, entre otras ventajas, determina que las instituciones públicas federales hagan licitaciones exclusivas para Pymes en contrataciones con un tope de R$ 80.000 (US$ 46.139) y da preferencia a una Pyme en caso de empate en licitaciones del tipo de “menor precio”.
Otra iniciativa importante para estimular la participación de los pequeños emprendedores en ese gran mercado de las compras públicas es desarrollada en Chile, a través del ChileCompra (www.chilecompra.net). Para aumentar la participación de las Pymes en el sistema, ChileCompra creó Centros de Emprendimientos, lugares dotados de computadoras y personal capacitado para enseñar a los pequeños empresarios a participar del proceso de licitación. Hasta el inicio de febrero, eran 16 centros distribuidos por todo el país, que ya muestran resultados. En 2007, la participación de Pymes en el ChileCompra fue de 35% (moviendo US$ 1.500 millones en ventas), contra 27% en 2004. Esas son buenas señales que indican que las licitaciones on-line, además de traer más transparencia y agilidad al proceso, llevan a los pequeños empresarios un estimulo real y concreto para sumergirlos en el universo de los negocios on-line.
Participación: ¿Cuál ha sido su experiencia en el terreno de las licitaciones online? ¿Qué debería hacer los gobiernos locales para estimular estas prácticas? ¿Cuáles cree que son las principales dificultades para la inclusión digital de las Pymes de la región? Su opinión nos interese. Estamos construyendo juntos una agenda común para las Pymes Globales de América Latina.