El final de febrero tuvo a los pequeños y medianos empresarios bolivianos llenos de expectativa. Ellos aguardaban la aprobación de la prórroga de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (ATPDEA, por sus siglas en inglés) por parte del Congreso de Estados Unidos. La iniciativa beneficia a Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú con preferencias arancelarias.
Dicha prórroga se impone con más fuerza a los bolivianos por ser la nación que está más lejos de obtener cualquier acuerdo comercial con la nación del norte, ya que los otros trés países ya tienen TLCs en negociación.
Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en Santa Cruz, nos comentó que el 70% de las 366 empresas que en 2007 exportaron a EE.UU. apoyadas en esa ley –generando US$ 200 millones en ventas – son pequeñas y microempresas que fabrican productos como joyas en oro, de madera y cuero.
El proyecto aprobado en la Cámara Baja extiende la preferencia sólo hasta el final de 2008. “Eso puede traer incertidumbre y perjudicar la negociación de contratos de venta”, nos comenta Gary. Según el experto, hay sectores que se verá muy afectados, como los pequeños artesanos que fabrican artículos de vicuña y alpaca, cuyas tarifas de exportación a EE.UU. pueden sobrepasar el 30%. “Sin la preferencia, ellos no conseguirán exportar“, lamenta Rodríguez.
Una lástima para los pequeños emprendedores bolivianos, pero un motivo más para pensar en deserrollar estructuras públicas y corporativas que no dependan de apoyos más allá del libre comercio en sí.
Solange Monteiro | Santiago