Graceland y la redención de Elvis

 

Es mediodía y camino por la vereda de tierra de Brooks, una calle de cuatro pistas de Memphis, Tennessee. Estoy en peregrinación: hoy viajé cuatro horas en bus desde Nashville para visitar Graceland, la casa de Elvis Presley. Aunque la ciudad es una cuna musical, desde que salí de la estación de buses sólo veo negocios de venta de camiones. Tan grandes como los que pasan ruidosos a mi lado. Presley también fue conductor de camiones, pero sus  movimientos lo llevaron más lejos.

392

De noche somos latinos, papi

 

Es justo el mediodía. La temperatura se acerca a los treinta grados Celsius y una elevadísima humedad lo invade todo. Es lo normal para un natural nacido en el Caribe. En cambio, para un nativo de Santiago de Chile, donde los termómetros marcan bajo cero en invierno y el calor veraniego es seco, resulta sofocante. “Pero, ¿qué más da? El sofoco me lo aguanto feliz”, pienso positivo. Es primera vez que me mojo los pies en las tibias aguas de una playa caribeña.
 

Ataturk va a la playa

 

 

Bodrun, Turquía. Medianoche y el termómetro marca 30 grados Celsius. Es una noche normal en esta zona costera de Turquía, antiguamente conocida como Halicarnaso y famosa por contener una de las siete maravillas del mundo antiguo, la tumba del rey Mausolo o Mausoleum.