El poder de las ánimas de Puerto Stanley
Es sabida mi fascinación por los territorios ultramarinos. Por eso cuando asomé la nariz en la cubierta del barco que me conduciría a la latitud 52 sur y ante la posibilidad de apreciar con mis propios ojos la entrada en ese disputado archipiélago, me enfrasqué en reflexiones sobre la mejor manera de hablar de aquellas islas, las que algunos llaman Falklands, pero otros como reza el primer cartel que vemos apenas salimos del aeropuerto de Ezeiza: "Las Malvinas son Argentinas".
Asesinato, secuestro y fotos de respaldo en Colombia
Podría haber sido un viaje aburrido, uno más de esos trámites arriba de una máquina tediosa. Más si una chilena como yo, pese a sentirme ajena a la cotidianidad colombiana, está acostumbrada al nivel promedio del servicio de buses interurbanos. Porque un bus, es un bus en cualquier país de América Latina.

